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Servindi, 20 de noviembre, 2009.- La comunidad internacional realizará más inversiones en agricultura y erradicación del hambre en el plazo más breve posible, según se acordó en el marco de la Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria.

El director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Jacques Diouf, aseguró que la Cumbre significó "un paso importante para alcanzar nuestro objetivo común: un mundo libre del hambre".

Sin embargo, lamentó que la Declaración oficial adoptada por la Cumbre no indique "objetivos cuantificables o plazos específicos que hubieran facilitado supervisar su implementación".

Uno de los acuerdos adoptados en la Cumbre fue renovar los esfuerzos para alcanzar el Primer Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir el hambre a la mitad para 2015 y erradicarla a nivel mundial a la mayor brevedad posible.

Además, las organizaciones y países participantes se comprometieron a mejorar la coordinación y la gobernanza a nivel internacional de la seguridad alimentaria mundial a través de una profunda reforma del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) de la FAO.

También se acordó invertir la tendencia decreciente de las inversiones nacionales e internacionales en agricultura, seguridad alimentaria y desarrollo rural en países en desarrollos e incrementar de forma significativa su porcentaje en las ayudas públicas al desarrollo.

Finalmente se decidió promover nuevas inversiones en producción y productividad agrícola en los países en desarrollo para reducir la pobreza y alcanzar la seguridad alimentaria para todos.

 

Las ONG y asociaciones de campesinos que desde ayer están celebrando el Foro paralelo de la Sociedad Civil en Roma con ocasión de la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) de Naciones Unidas denunciaron hoy la "apropiación de tierras" que algunos Gobiernos e inversores extranjeros están llevando a cabo en los países más pobres a raíz de la crisis financiera global.

Según subrayaron en su declaración final, en "menos de un año", han sido usurpadas "más de 40 millones de hectáreas" en África, Asia, América Latina y Europa del Este. Esta "apropiación de terrenos por parte de capitales extranjeros debe acabar", sentenciaron.

En su declaración, también reclamaron la "soberanía alimentaria" como "verdadera solución a la tragedia del hambre en el mundo", considerando que los distintos países tienen "la obligación de prestar su ayuda" para acabar con esta "emergencia", que hoy en día afecta a más de 1.000 millones de personas en todo el mundo.

La cumbre de la FAO, que empezó ayer en Roma y terminará mañana, ha contado con la presencia de alrededor de 60 jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo, aunque la gran mayoría de ellos provienen de países en vías de desarrollo. De hecho, la ausencia de los líderes de las principales economías del mundo ha marcado profundamente esta cumbre.

Aun con todo, las ONG y asociaciones de campesinos presentes pusieron su esperanza en la reforma del comité para la Seguridad Alimentaria de la FAO, con la que los pequeños agricultores, los pescadores y los pueblos indígenas pasarán a tener por primera vez un papel importante en la planificación de la lucha global contra el hambre.

La reorganización de este comité permitiría reunir en torno a una misma mesa y con derecho a voto a todos los países miembros de la ONU, a las agencias dedicadas a la agricultura y la alimentación y a los delegados de las organizaciones de productores y de la sociedad civil.

Sin embargo, los representantes de la sociedad civil denunciaron la intención de los países del G-8, los cuales preferirían controlar ellos solos la gestión de los recursos que invierten en la lucha contra el hambre a través del Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional (FMI).

"Nosotros, en cambio, reclamamos que esos fondos sean desembolsados a través de una organización multinacional como Naciones Unidas" para que "todos" puedan tomar parte en la planificación de estas inversiones y no sólo los países ricos, explicó el portavoz de la ONG española Intermón Oxfam, José Antonio Hernández, en declaraciones a Europa Press.

En cuanto a la valoración de la cumbre, Hernández consideró "decepcionante" el hecho de que esta reunión no haya contado con la participación de los líderes de las principales economías. Aun con todo, puntualizó que lo que se necesita "no es una foto de familia más de los grandes del mundo" sino el que "todas las promesas que se han hecho hasta ahora se traduzcan en planes nacionales y programas concretos de apoyo a la agricultura".

Mugabe pide que se retiren las sanciones "ilegales e inhumanas"

La segunda jornada de la cumbre también se vio marcada por la intervención del presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, quien reclamó el cese de las "las "sanciones ilegales e inhumanas" que Occidente ha impuesto a su país.

Mugabe definió a los países occidentales en general como los "enemigos neocolonialistas" de su país y les acusó de estar intentando arruinar la reforma agraria que está impulsando su Gobierno y conseguir así que Zimbabue siga dependiendo de las importaciones de alimentos. "Estamos haciendo frente a intervenciones muy hostiles por parte de estos estados que han impuesto sanciones unilaterales sobre nosotros", denunció sin nombrar, no obstante, a ningún país en particular.

Por su parte, el ministro de Agricultura y vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba, Ulises Rosales del Toro, también denunció el "bloqueo" que Estados Unidos impone a su país y que hace que se agrave todavía más la situación del hambre y el desarrollo agrícola. "El uso de los alimentos como instrumento de presión es política y éticamente inaceptable", remarcó.

Con todo, la cumbre llegará mañana a su fin con escasas esperanzas de que los principales líderes mundiales definan con mayor concreción la lucha global contra el hambre, dada la vaguedad con que fue formulada la declaración conjunta.

En ella, los alrededor de 200 países presentes se comprometieron a redoblar sus esfuerzos para acabar con esta tragedia y alcanzar así en 2015 el primero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, pero sin poner cifras sobre la mesa.

 Notoria ausencia de los países mas ricos del planeta

Sólo produjo una declaración política y no dio un centavo para atenuar el drama.

En una de las peores asambleas mundiales dedicadas al más dramático problema de la humanidad, sesenta jefes de Estado y de gobierno, más delegados de todos los países -entre ellos, la Argentina- produjeron ayer solo una declaración política y no dieron ni un centavo para paliar la hambruna que devasta a mil millones de habitantes de la Tierra. "Uno-dos-tres-cuatro-cinco-seis". El director de la FAO, Jacques Diouf, contó los pocos segundos en un spot publicitario difundido en las televisiones de medio mundo y agregó: "Un niño ha muerto de hambre en el mundo". En el día de la asamblea mundial contra el flagelo, 17 mil personas murieron ayer de hambre. Un desastre sin parangones.
Hace 36 años que este corresponsal se encuentra en Roma y meses después de llegar cubrió para Clarín la Primera Conferencia Mundial de la Alimentación. Hubo un compromiso-desafío que lucía concreto. Desde entonces se han visto tantas reuniones de la Agencia de las Naciones Unidos para la Agricultura y la Alimentación (FAO), con anuncios de miles de millones de aportes, plazos seguros para bajar a la mitad el hambre en el mundo, etcétera etcétera, bla-bla-bla. Cada vez hay más asambleas y más muertos de hambre. Uno de cada seis habitantes del planeta no cubre sus necesidades mínimas de comida para sobrevivir. Ningún otro escándalo a los que el mundo nos ha acostumbrado es tan escandaloso. Y lo más escandaloso que tiene el escándalo, escribió Simone de Beauvoir, es que uno se acostumbra.
La declaración final, aprobada por aclamación, citó entre sus cinco objetivos el de reducir a la mitad para 2015 el número de hambrientos. ¿Cómo? Eso no se sabe ni tampoco se dice.Es la enésima vez que se fijan plazos que la realidad ridiculiza.
El Papa habló ayer ante la asamblea en el gran edificio blanco que Mussolini hizo construir frente al Circo Massimo romano para el ministerio de las Colonias del fascismo, y que después de la Segunda Guerra Mundial se convirtió en la sede de la FAO. Benedicto XVI se mostró con razón indignado. Dijo que "la tierra puede nutrir a todos", pero que existe el riesgo "que el hambre sea considerado estructural, parte integrante de la realidad socio-político de los países más débiles, objeto de un sentido de resignado desaliento, e incluso de indiferencia."
"¡No debe ser así!", exclamó el Papa. Destacó que crece el número de los que sufren el hambre. Benedicto XVI reiteró que hay tierra y recursos suficientes para nutrir a todos los habitantes de la Tierra. "El hambre no depende tanto de la escasez material sino de la escasez de recursos sociales, el más importente de los cuales es de naturaleza institucional", concluyó.
El presidente brasileño Lula da Silva pudo exhibir ante la platea los buenos resultados de su gobierno en la lucha contra el hambre, del cual el mismo Lula fue víctima en su tierra natal del nordeste. "Nuesras inicitivas políticas permitieron que 20 millones de personas salieran de la pobreza y reducir en un 62% la desnutrición infantil, quebrando el ciclo de miseria y desesperanza", dijo.
En una conferencia de prensa y en un ambiente deprimido por la realidad de la falta de resultados concretos, el director Jacques Diouf, que en nombre de la FAO organizó la cumbre, lamentó la mísera realidad que convirtió a la reunión cumbre en una farsa. Diouf contó que había sido excluído de las negociaciones para elaborar el documento de final. "Si se fija un objetivo hay que cuantificar términos, plazos, cantidad y condiciones", dijo.
La ausencia de los líderes de los países ricos del grupo de los Ocho fue más resonante que las presencias de los otros sesenta jefes mundiales. Solo el premier italiano Silvio Berlusconi condujo la asamblea como dueño de casa y recordó que hace unos meses en L'Aquila el grupo de los Ocho grandes del planeta decidieron aportar 20 mil millones de dólares en tres años.
El director Diouff recordó que él ha pedido varias veces, apoyándose en los estudios técnicos de la FAO, 44 mil millones de dólares anuales para dar una ayuda concreta a los pequeños productores agrícolas y permitir una real lucha contra el hambre. Pidió a los países en desarrollo contribuciones por 76 mil millones de dólares. Parece mucho dinero pero hay que recordar que el año pasado las especulaciones financieros que desataron la crisis global que el mundo soporta costaron dos billones (millones de millones) de dólares. Y se sigue despilfarrando dinero a manos llenas en el mundo financiero en favor de bancos y especuladores.
Uno-dos-tres-cuatro-cinco-seis segundos. Otro chico ha muerto de hambre en el mundo.

 

Más de 60 Jefes de Estado y de Gobierno participan este lunes en Roma en la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria que ha convocado la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) de Naciones Unidas para buscar una solución consensuada al problema del hambre.

La reunión durará hasta el miércoles y contará con la presencia del secretario general de la ONU, Ban Ki Moon; el director general de la FAO, Jacques Diouf; el primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi; el presidente de Brasil, Luiz Ignacio Lula da Silva; y el dirigente libio, Muamar Gadafi, entre otros.

También participará en el evento el Papa Benedicto XVI, que pronunciará un discurso y, al término de la reunión, saludará uno a uno a los mandatarios presentes, según hicieron saber hoy fuentes de la sala de prensa del Vaticano.

Por parte española, participará una delegación presidida por la Ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, y la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez Ramos.

El objetivo de esta nueva cumbre es llegar a un acuerdo sobre las estrategias que hay que seguir para "impulsar la producción agrícola y erradicar el hambre", en un momento en el que las personas que pasan hambre en todo el mundo alcanzan los 1.020 millones.

Por esta razón, la FAO ha decidido divulgar un spot para sensibilizar a la población, evidenciando que cada 15 segundos al menos dos niños mueren de hambre en el mundo (www.1billionhungry.org).

Además, la organización está recogiendo firmas y ha propuesto a todos aquellos que lo deseen solidarizarse con los 1.020 millones de hambrientos a través de una huelga de hambre que tendrá lugar el sábado 14 ó el domingo 15 de noviembre, coincidiendo con la víspera de la Cumbre.

ALGUNOS DATOS POSITIVOS.

Sin embargo, el incremento del hambre en el mundo esconde el hecho de que 31 de los 79 países objeto de seguimiento por la FAO han registrado un importante descenso en el número de personas desnutridas desde principios de la década de 1990.

Un informe publicado recientemente bajo el título 'Los caminos hacia el éxito' destaca el notable progreso realizado por 16 de estos países, que ya han alcanzado el objetivo de reducir el número de personas hambrientas para el año 2015 o se encuentran bien encaminados para lograrlo.

El informe, que fue presentado por el director general de la FAO, Jacques Diouf, analiza en detalle los factores que subyacen detrás del éxito de cuatro países que han logrado importantes avances frente al hambre, tales como Armenia, Brasil, Nigeria y Vietnam.

 

Foto:F AO

Francia y Brasil impulsarán una iniciativa conjunta para una regulación mundial de los mercados agrícolas en el marco de la Cumbre sobre Seguridad Alimentaria que tendrá lugar la semana próxima en Roma en la sede de la FAO, anunció el jueves el ministro francés del área.

"Esta iniciativa conjunta pretende aportar la prueba de la determinación de Francia y de Brasil para poner en marcha una regulación mundial de los mercados agrícolas", afirmó en rueda de prensa el ministro francés de Agricultura, Bruno Le Maire.

El responsable gubernamental francés precisó que los detalles de esta iniciativa, que busca una "estabilización de los precios agrícolas", se darán a conocer el lunes por la noche en Roma.

Le Maire hizo este anuncio luego de una reunión que mantuvo en París con unas quince Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) que se ocupan de problemas de alimentación.

En la Cumbre sobre Seguridad Alimentaria que se llevará a cabo en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Francia estará representada por este ministro y no por el presidente francés Nicolas Sarkozy.

Varias ONGs expresaron el miércoles en Roma su preocupación por la ausencia de numerosos jefes de Estado del G8 (los ocho países más industrializados del Planeta) de esa cumbre sobre alimentación.

En cambio, Brasil estará representado por su presidente, Luiz Inacio Lula da Silva, que camino a Italia pasará el sábado por París.

La regulación a nivel mundial de los mercados agrícolas busca una "estabilización de los precios" en ese ámbito pero también pretende "luchar contra la depredación y especulación de las tierras agrícolas", dijo Le Maire.

El ministro francés dijo que esa medida también se basa en la necesidad de favorecer un desarrollo agrícola en el marco de la lucha contra el calentamiento climático.

Brasil figura en la lista de 16 países del mundo que alcanzaron el objetivo de reducir el número de personas que padecen hambre que pasó de 15,8 millones en 1991 a 12 millones en 2005, según la FAO.