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 El Grupo de los 20 (G20) evalúa las acciones por realizar ante el alza en el precio de los alimentos, como consecuencia de una severa sequía en Estados Unidos, informaron hoy fuentes especializadas.

  Según el diario Financial Times, expertos del bloque iniciaron contactos con Naciones Unidas para analizar la opción de convocar a una reunión sobre el tema que sesionará en septiembre u octubre.

Los países del G20, indicaron analistas, se muestran favorables a acelerar esa propuesta si persiste el deterioro de las cosechas en la agricultura estadounidense.

La pasada semana, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos afirmó que los inventarios combinados de maíz, trigo, soya y arroz caerán en el 1,8 por ciento al nivel mas bajo en cuatro años antes de las cosechas correspondientes a la temporada del 2013.

El Índice de Precios de los Alimentos de la FAO experimentó en julio un incremento del seis por ciento hasta 213 puntos, apoyado en el encarecimiento de rubros como cereales y azúcar.

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) recordó el grave deterioro de las perspectivas de los cultivos de maíz en Estados Unidos a causa de los daños provocados por la sequía.

Asimismo, las cotizaciones internacionales del trigo avanzaron en medio de un empeoramiento de las perspectivas de producción en Rusia y las expectativas de una fuerte demanda del sector ganadero.

Los reportes del mercado de Chicago muestran que de enero al 10 de agosto ganaron terreno los precios del trigo (42 por ciento), soya (35 por ciento) y el maíz (27 por ciento).

Los precios de los alimentos consiguieron calmarse después del alza de 2011, pero una mala cosecha de algunos cultivos y el posible aumento de la demanda global hacen temer un nuevo boom inflacionista, dijo la FAO.

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Agricultura (FAO), precisó que de ocurrir otro incremento de los costos de los alimentos será el tercero en apenas cinco años, luego de que ese índice acumula tres meses de caídas.

Precisó que junio marcó el nivel más bajo en dos años, después de un 2011 con fuertes alzas, pero algunos movimientos en los mercados internacionales apuntan a un cambio de tendencia, por lo que los expertos alertan ya de una nueva crisis alimentaria.

Los niveles que están alcanzando las commodities agrícolas en los mercados internacionales encendieron las luces rojas, el precio del maíz y la soja se colocaron la semana pasada en máximos históricos, y el del trigo se disparó en torno a un 50 por ciento en poco más de un mes.

El fuerte incremento de los precios estará dado por la merma en las cosechas de este año, dada la fuerte sequía en Estados Unidos, la peor en más de medio siglo.

Además otros fenómenos meteorológicos pueden azuzar las alzas: el mal tiempo en Rusia, Ucrania y Kazajstán pronostican un descenso de sus cosechas y la producción el próximo año, mientras escasas lluvias hacen temer una menor cosecha de arroz y lentejas en Asia, Latinoamérica y África.

El riesgo a una tercera oleada de aumentos de los precios de los alimentos aumenta rápidamente, advirtió Barclays en un informe sobre las materias primas agrícolas, cuyos analistas apuntan a fuertes subidas de aquí a final de año en el trigo, maíz, cacao y soja.

Analistas de la FAO perciben que los actuales bajos precios de los combustibles, en comparación con 2008 y que tiene una especial incidencia para frenar las tendencias alcistas de las materias primas agrícolas, no serán suficientes.

La crisis alimentaria de 2007 y 2008 elevó el número de los que pasan hambre en el mundo a 100 millones de personas, por lo que los peligros de que ese contingente aumente vuelve a estar presente.

 

Este incremento productivo será clave para contener los precios de los alimentos y reducir la inseguridad alimentaria en el mundo.La producción agrícola mundial deberá aumentar un 60% en las próximas cuatro décadas para poder satisfacer la cada vez mayor demanda alimenticia, un incremento productivo que será clave para contener los precios de los alimentos y reducir la inseguridad alimentaria en el planeta.

Esta es una de las conclusiones que contiene el informe sobre "Perspectivas agrícolas 2012-2021" que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) presentaron este miércoles en la sede de este último organismo en Roma.

El informe, que cada año desde 2005 ofrece proyecciones y análisis de mercado para una veintena de productos agrícolas, cifra ese incremento del 60% necesario en 1.000 millones de toneladas de cereales y 200 millones de toneladas de carne adicionales por año hasta 2050, en comparación con los niveles de hace cinco años.

"El aumento en la productividad será central en la contención de los precios de los alimentos en un contexto de mayores restricciones de recursos y será un factor clave en la reducción de la inseguridad global", reza el informe, presentado por el secretario general de la OCDE, el mexicano Ángel Gurría, y el director general de la FAO, el brasileño José Graziano da Silva.

"El aumento de la productividad a medio plazo puede llegar principalmente por la reducción de la brecha en la productividad de los países en desarrollo, pero un escenario más preciso sugiere que se puede esperar que una parte significativa de esa mayor producción en los cultivos, utilizada como materia prima, pueda ir para la generación de biocombustibles", prosigue.

En este sentido, la FAO y la OCDE pronostican que la producción de bioetanol y de biodiésel se doble casi en 2021, sobre todo en Brasil, Estados Unidos y la Unión Europea (UE), acaparando cada vez más caña de azúcar (+ 34 %), aceite vegetal (+ 16 %) y cereales en bruto (+ 14 %) e influyendo sobre el precio de los alimentos.

El informe de Perspectivas agrícolas 2012-2021 pone el acento sobre los "elevados y volátiles" precios de las materias primas agrícolas, con una inflación en los alimentos que sigue estando alta en muchos países en desarrollo, a pesar de la caída registrada después de que llegara a sus niveles máximos en 2008.

"La volatilidad de los precios de los alimentos sigue siendo preocupante, con los cambios en las cosechas vinculados a los fenómenos meteorológicos como principal amenaza, siempre que las provisiones sigan siendo bajas. Con un rebote en la producción de los cultivos, las provisiones han mejorado de algún modo y los mercados en 2012 parecen menos turbulentos", indica el texto.

Todo ello está cada vez más estrechamente vinculado al mercado energético, pues precios del petróleo más elevados (como pronostica la OCDE y la FAO para los próximos años) lleva a una previsión al alza de los precios de las materias primas agrícolas, al acarrear ya no solo más costes en la producción, sino también una mayor demanda de cultivos para producir biocombustibles.

FAO y OCDE pronostican que la demanda de cultivos de azúcar para la alimentación y la producción de etanol se mantendrá a medio plazo, dejando los precios de azúcar en un nivel alto, y que la carne de ave superará a la porcina como primer sector cárnico para el final del periodo analizado en su informe.

El estudio de la OCDE y la FAO analiza las tendencias de los mercados de productos básicos y las perspectivas a medio plazo de los principales productos agrícolas y muestra cómo esos mercados se ven influidos por la situación económica y las políticas gubernamentales.

 

Los precios de los alimentos en el mundo registraron en junio su tercer mes consecutivo a la baja, perdiendo 1,8% con relación a mayo, para situarse en su nivel más bajo desde septiembre de 2010, anunció este jueves la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El índice de la FAO de precios de alimentos se sitúa en un promedio de 201 puntos, cuatro menos que en mayo.

Dicho índice es en torno al 15% inferior al máximo registrado en febrero de 2011, el más alto desde que la organización con sede en Roma empezó a comparar los precios de los alimentos en 1990.

Las sombrías perspectivas económicas y las previsiones de que las cosechas serán suficientes para alimentar a la población mundial han facilitado la caída de los precios internacionales de la mayoría de los productos, asegura la organización en un comunicado.
No obstante subraya que a finales de junio, "los precios de algunos cultivos se han mantenido debido al empeoramiento de las previsiones por las condiciones meteorológicas".

Desde hace un poco más de dos semanas, el precio de las materias primas agrícolas, sobre todo los cereales y las oleaginosas ha subido considerablemente en los mercados, aumentando más de 15% tanto en París como en Chicago mientras las cosechas se degradan en Estados Unidos por la sequía.

Sin embargo, en junio el índice de los precios de todos los grupos de productos caían con relación a mayo. Las materias grasas y los aceites registraron las mayores caídas.

Los precios de todos los tipos de carne también caían, pero pese a ello, la FAO asegura que en los últimos seis meses, la media de los precios era 1% más que en 2011, sostenida por la carne bovina.

Los productos lecheros siguen depreciándose por quinto mes consecutivo. Desde principios de año, los precios de los productos lecheros han perdido un 16,1% de su valor.

El azúcar también ha bajado de precio debido a un aumento de la oferta en India, en la Unión Europea y en Tailandia. Aunque a finales de junio el precio se reforzaba un poco debido a la insuficiente cosecha en Brasil, principal exportador mundial de azúcar, recuerda la FAO.

En otro informe publicado el jueves, la FAO revisa sus previsiones cerealeras para 2012 a la baja con relación al mes anterior aunque sigue esperando una producción récord.

Así, la producción mundial de cereales se elevará a 2.396 millones de toneladas, 23 millones de toneladas menos que lo anunciado en junio.

Aunque si esta previsión se mantiene seguirá constituyendo un récord con un 2% más que el máximo alcanzado el pasado año.

 

Destacó la labor del presidente boliviano en la difusión de la gramínea, de cosecha ancestral en la zona andina. Con alto valor nutricional, forma parte de la cultura alimentaria de los pueblos originarios.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, recibió en Roma el nombramiento de embajador especial de la quinua por parte de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), dependiente de Naciones Unidas.

Al recibir la distinción, el mandatario afirmó que esta gramínea de cosecha ancestral en la zona andina es la alternativa que tienen los pueblos de la región frente a la crisis alimentaria que aqueja al mundo, consignó la agencia noticiosa estatal ABI.

El 18 de noviembre último Naciones Unidas declaró 2013 como el año internacional de la quinua (también llamada quínoa o kinwa) luego de las gestiones realizadas por Morales, que estuvieron orientadas a destacar su valor nutricional.

Morales recordó que la quinua, al igual que los campesinos e indígenas, fue discriminada y rechazada por tratarse de un alimento consumido sólo por los "indios".

"Durante años (la quinua) era mal visto igual que al movimiento indígena, recordar ese pasado es recordar una discriminación a la quinua y ahora después de tantos años se recupera y se reconoce como alimento más importante para la vida", dijo.

Reseñó que "durante el colonialismo se despreciaron los alimentos ancestrales, así como los pueblos indígenas estaban amenazados al exterminio, igual que su música y su vestimenta".

Morales aseguró que la quinua "es un regalo ancestral, pues se produce hace más de siete mil años en armonía con la madre naturaleza, gracias al desarrollo de los conocimientos de los pueblos andinos".

En la actualidad se reconoce su alto valor nutritivo, pues desarrolla las células del cerebro, aporta 10 importantes aminoácidos y combate la anemia, a punto tal que en 1993 la NASA recomendó que se considere en la dieta de los astronautas, pues sus nutrientes son de larga duración.

"Incluso la reina Sofía en España sirvió este alimento en el matrimonio de sus hijos", dijo el jefe de Estado, oriundo de Orinoca, en el departamento de Oruro, quien en su comunidad cultivaba la quinua para el consumo de las familias, más que para la venta masiva.