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En abril de 1974, en pleno milagro brasileño, durante los años de plomo de la dictadura militar, dos docenas de indígenas se reunieron bajo unos árboles de mango, Diamantino (estado de Mato Grosso).

Era abril. Se realizaba una celebración diferente. El Hecho marcaría profundamente la lucha de los pueblos indígenas en Brasil. Se sembraban las semillas de un nuevo movimiento indígena en el país. En 10 años siguientes, se efectuaron más de 50 Asambleas Indígenas en todo el país. La segunda tuvo lugar en Cururú, territorio Munduruku, y la tercera se llevó a cabo en Meruri, territorio Bororo. Fue al calor de estos momentos de encuentros regionales y nacionales que, en 1980, surge la Unión de Naciones Indígenas (UNI). A pesar de las dificultades y la fragilidad inicial de la organización indígena de alcance nacional, fue un paso importante en la consolidación de las luchas de los pueblos indígenas por sus derechos.

Subiendo el río Trombetas desde Oriximiná, al norte de Pará, se ven pequeñas parcelas de tierra cercadas por la mata verde y densa de la Amazonía, la selva más grande de Brasil. Cerca de tres o cuatro casas primitivas, típicas de las zonas inundadas, que se sostienen en palos de madera al alto para evitar la invasión del agua, ocupan estos espacios desmatados, que aparecen intermitentemente por el curso del río. En estos limitados terrenos viven comunidades quilombolas, remanentes de la época de la esclavitud de negros africanos que fueron llevados a la villa portuguesa de Óbidos, fundada en 1967 a 82 kilómetros de Oriximiná, para trabajar en las plantaciones de cacao a finales del siglo XIX. Esta población de aproximadamente 8.000 personas distribuidas en 332.654 hectáreas se enfrenta al avance de la explotación de bauxita en su territorio.

Conocido por ser un país en el que la agroindustria tiene un fuerte peso en la economía, con 41,3 % de participación en el total de las exportaciones de 2013, Brasil celebra este año una década del programa de seguridad alimentaria basado en la adquisición de productos de la agricultura familiar.

El Programa de Adquisición de Alimentos (PAA) fue desarrollado en 2003, durante el inicio del Gobierno del entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva, para la compra de productos de los asentamientos campesinos y comunidades tradicionales, como los pueblos indígenas y "quilombos" (descendientes de esclavos negros).

En su primera década, el PAA registra 5.300 millones de reales (unos 2.220 millones de dólares) de inversiones y cuatro millones de toneladas de alimentos adquiridos hasta hoy, mediante un trámite que no necesita licitación y aplica los valores promedios del mercado.

La III Asamblea Nacional de la Juventud del Movimiento de Trabajadores Sin Tierra (MST) de Brasil realizada el 11 de febrero durante el VI Congreso del MST, se inició con poesía,  música, teatro y todo el vigor característico de los jóvenes  que luchan.

El reto de ser hijos e hijas del mayor movimiento organizado de América Latina es un orgullo y responsabilidad, afirman los protagonistas, ser los herederos de 30 años de lucha y resistencia es un desafío. El deseo de seguir los pasos de los pies callosos que rompieron las cercas y conquistaron las tierras y avanzar en la producción y la auto-organización en las áreas de campamentos y asentamientos del MST es el camino a seguir de los y las jóvenes del MST de Brasil.

El Movimiento de Trabajadores Sin Tierra (MST) de Brasil celebra hoy su sexto Congreso Nacional con la presencia de más de 15 mil representantes rurales que analizarán las vías para consolidar la lucha por la Reforma Agraria.

En esta reunión, que se extenderá hasta el viernes próximo en esta capital, se realizará un recuento de los 30 años del MST y se definirán las acciones a seguir para reimpulsar el proceso de entrega de tierras a trabajadores del campo, destacó Débora Nunes, coordinadora de esta cita.

Después de tres décadas persisten las inequidades en el campo como consecuencia de la concentración de la tierra en manos de unos pocos oligarcas y la ampliación del modelo del agronegocio, lo cual atenta contra los pequeños agricultores, señaló la fuente.