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En el marco de la conmemoración del centenario del Día Internacional de la Mujer, la FAO presenta un diagnóstico sorprendente y preocupante sobre la situación de las mujeres en el campo, a través de un examen global de los agricultores y las agricultoras del planeta.

Los hogares encabezados por una mujer no son siempre más pobres que aquellos dirigidos por un varón.

Pero el informe anual "El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2011" demuestra que las agricultoras están en una posición desfavorecida en el uso y acceso a activos como la tierra, el ganado y la maquinaria, a insumos como fertilizantes, pesticidas, y semillas mejoradas, y a servicios, como el crédito agrícola y la extensión de conocimientos técnicos y capacitación.

Lo novedoso y sorprendente de esta evaluación es que, con distinta magnitud, esta asimetría se observa en todas las regiones del planeta y se repite en distintos universos nacionales, culturales, políticos y religiosos.

Si a esta desigualdad le agregamos que diversos estudios de campo han demostrado que las mujeres no son intrínsecamente menos productivas que los productores masculinos, podemos concluir que esta distribución de los bienes y recursos tiene un costo en términos de producción.

El informe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) estima que, grosso modo, una distribución más equitativa de activos, insumos y servicios agrícolas podría hacer crecer la producción mundial de alimentos entre 2,5 por ciento y cuatro por ciento.

Más aún, una expansión de la producción agrícola de esa magnitud podría rescatar de la desnutrición a entre 100 y 150 millones de personas, de los casi 1.000 millones de desnutridos que FAO estima sobreviven en el mundo.

En América Latina y el Caribe, el tema de la mujer en el campo ha estado casi siempre ausente de las discusiones de política y de género.

A pesar de ello, en las últimas décadas se desencadenaron profundos cambios económicos y sociales de consecuencias duraderas. Como en las ciudades, más y más mujeres dejaron labores domésticas no remuneradas, incluyendo la agricultura familiar, para ingresar al mercado laboral en los campos y en industrias directa o indirectamente relacionadas con la agricultura.

Esta profunda reforma socio-económica no sólo tiene manifestaciones en los mercados laborales, sino en los hogares rurales, donde la mujer con ingresos tiene una posición de negociación reforzada para participar en la toma de decisiones.

Asimismo, mejoran otros indicadores de bienestar familiar, como nutrición y educación. Eso no ocurre sólo por los ingresos adicionales sino porque, cuando las mujeres controlan una mayor parte del presupuesto del hogar, la proporción del gasto familiar en alimentación, salud y educación tiende a aumentar significativamente.

Estos cambios son bienvenidos pues mejoran el bienestar de las mujeres, de sus hijos y de sus hogares, y las naciones pueden usufructuar mejor de todos sus recursos humanos: hombres y mujeres.

Sin embargo, queda mucho por hacer.

La proporción de las explotaciones agrícolas controladas por mujeres ha ido en notorio aumento en la región. Pero estas agricultoras, al igual que en otras regiones del planeta, tienen menos tierra y un reducido acceso a otros activos, servicios, e insumos agrícolas. Está en el interés de todos eliminar esta desigualdad de oportunidades.

La receta es bastante universal. En primer lugar se requiere eliminar toda forma de discriminación legal. Además de las leyes, los funcionarios que las ejecutan deben ser educados en las diferencias de género.

Por último, no basta con la no discriminación en el papel. Se requiere conciencia de las limitaciones específicas del género, por ejemplo las limitaciones de tiempo que enfrentan las mujeres por su doble rol de trabajadoras/productoras y jefas de hogar, y ofrecer y facilitar a las agricultoras los servicios públicos, como la extensión, y privados, como el crédito.

 

FAO apoyará a los gobiernos de Brasil, Paraguay y Argentina mediante un proyecto que busca promover el manejo sostenible, la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza en las regiones ribereñas de los Ríos Paraguay y Paraná.

El Proyecto Regional "Piraguasu" busca mejorar el manejo de las pesquerías en los tramos fronterizos de estos ríos y de este modo asegurar su sostenibilidad en los tres países involucrados.

"El sistema Paraná-Paraguay cubre una superficie total de 3 200 000 km2 y sus aguas contribuyen directamente a la seguridad alimentaria de las poblaciones ribereñas," señaló José Graziano da Silva, el Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe.

El proyecto "Piraguasu" analizará la situación actual de las pesquerías artesanales, deportivas y de subsistencia, establecerá un programa de cooperación para su manejo sostenible, entregará  informes anuales acerca de su estado de conservación, y capacitará al personal tanto del sector público, como privado y de las organizaciones sociales.

En dos años de duración, y con una inversión total de 497 000 dólares US, el proyecto también trabajará con pescadores de subsistencia de las pequeñas poblaciones y asentamientos, además de grupos étnicos indígenas, como los avaguarani en Paraguay.

Una cooperación entre tres países

El proyecto abarca los tramos de los ríos Paraná y Paraguay, limítrofes entre Argentina, Brasil y Paraguay. Involucra a las provincias de Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones del lado argentino, en el segmento brasileño, comprende al estado de Paraná, y al estado de Mato Grosso del Sur y en Paraguay implica a las gobernaciones de Alto Paraná, Itapua, Misiones, Ñeembucú y Central.

"Nuestra subcuenca es una de las más importantes del mundo en términos ambientales, sociales y de recursos naturales", señaló Héctor Lacognata, el Canciller de Paraguay, país en que más de 12 mil pescadores serán beneficiados por la implementación del proyecto.

Las pesquerías artesanales en los tramos compartidos de los ríos Paraná y Paraguay tienen una importancia crucial como fuente de trabajo para amplios sectores de la población ribereña y aseguran el abastecimiento de pescado a las comunidades litorales.

Por su parte, la pesca de subsistencia contribuye significativamente a la supervivencia de los pobladores ribereños de menores ingresos, mientras que la pesca deportiva y de recreación, asociada con el turismo, muestra un desarrollo creciente y moviliza importantes recursos económicos.

El Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina, Julián Domínguez y el Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, José Graziano da Silva firmaron dos convenios para la cooperación técnica en proyectos de riego, por un total de 6,8 millones de dólares US.

Los convenios están enfocados en proyectos de inversión de riego, destinados a la preparación de estudios sectoriales, proyectos de inversión, capacitación y asistencia técnica.

El primero, de alcance nacional, cuenta con un monto total de US 3,7 millones,  mientras que el segundo, orientado a la provincia de Mendoza, reúne una suma de US 3,1 millones. Ambos serán ejecutados en el marco del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales, PROSAP.

"El trabajo conjunto  entre el sector público y privado nos permite mejorar la eficiencia de la actividad agropecuaria y concretar inversiones que mejoran la calidad de vida de los pequeños y medianos productores", afirmó Domínguez.

"Gracias a su enorme importancia agrícola, Argentina puede convertirse en un gran aliado en la lucha contra el hambre en nuestra región. Esperamos que esta cooperación sea un apoyo fundamental para el desarrollo de su agricultura,", señaló José Graziano da Silva.

"Es necesario tomar conciencia de nuestras capacidades  y mostrar al mundo el potencial que tenemos como productores de alimentos", agregó el Ministro.

El acuerdo se concretó en el marco del VI Encuentro Nacional del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (PROSAP), realizado en Salta entre el 10 y el 12 de noviembre.

A través del PROSAP, el Gobierno argentino ha otorgado fuerte respaldo a la realización de obras de infraestructura para el sector agropecuario. En total, en los últimos 7 años se firmaron contratos por más de US 700 millones destinados a la construcción de canales, obras de riego, caminos y tendidos eléctricos, entre otras inversiones.

Se reunieron para establecer una estrategia común en materia de exportación de alimentos, biotecnología y cambio climático para potenciar el desarrollo de la región, informaron fuentes oficiales.

Los ministros de Chile, Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia destacaron el trabajo de construcción de mapas de riesgo para enfrentar el cambio climático y la importancia de coordinarse a la hora de emprender negociaciones internacionales, en el marco de la  XIX Reunión del Consejo Agropecuario del Sur (CAS).

Para el ministro de Agricultura, José Antonio Galilea, la reunión "ha sido muy fructífera y hemos ido cumpliendo cada uno de los puntos a tratar, pues son todas materias de enorme importancia para cada uno de nuestros países".

Además, destacó que durante el encuentro se abordaron temas relacionados con los mercados, el uso de biotecnologías, la importancia del cambio climático y el fenómeno global con repercusiones en la producción de alimentos.

"Nada mejor que, en conjunto, tener una mirada consensuada y poder enfrentar unidos estos desafíos", puntualizó Galilea.

Tras ser consultado por la coordinación entre los países del Mercosur ampliado en materia de negociaciones, Galilea enfatizó que éstos países conforman una potencia interesante  en materia de producción de alimentos de exportación, por lo tanto, "tener cierto marco de acción en las negociaciones internacionales es ciertamente conveniente".

La Federación de Asociaciones Rurales del MERCOSUR (FARM), presidida por Mario Llambias (titular de Confederaciones Rurales Argentinas), se reunió en la ciudad de Santiago de Chile, para discutir diferentes temas referidos al sector agropecuario.

En la reunión se elaboró un documento que fue entregado al Consejo de Ministros de Agricultura del Cono Sur - CAS-, que está integrado por los ministros de agricultura de la región (incluido Julián Domínguez de la República Argentina).

"Hemos entregado a los ministros un documento referido a aspectos sanitarios en la región; negociaciones MERCOSUR- Unión Europea; cambio climático y la producción agropecuaria; obras de infraestructura; y conservación del suelo y manejo del agua", indico el titular de la FARM , Mario Llambías; y recordó que "desde las FARM vamos a seguir trabajando para alimentar al mundo y aportar al desarrollo de nuestros países". "Además de fijar posición sobre cada uno de los temas, hemos puesto a disposición de los Señores Ministros toda nuestra experiencia para contribuir de la mejor manera posible con su apoyo, con el fin de abordar en forma conjunta cada una de las problemáticas y situaciones planteadas", expresó.

Entre los temas tratados, sobre los "aspectos sanitarios en la región", la FARM manifestó la satisfacción por las distintas acciones que se desarrollaron en estos últimos meses relacionadas al combate de la fiebre aftosa en la región.

Otro de los puntos fue las "negociaciones MERCOSUR- Unión Europea". Ante lo cual, la FARM reafirmó la muy alta prioridad que le asigna a la concreción de un Acuerdo entre el MERCOSUR y la Unión Europea (UE) dado la trascendencia que el mismo tiene para el sector agropecuario de la región. Además, la Federación argumentó que el objetivo de logar una mejora en el acceso al mercado europeo, representará un crecimiento significativo del comercio exterior de productos del agro desde la región, contribuyendo decisivamente a la consolidación del bloque como gran proveedor de alimentos hacia el mundo.

Con respecto al planteo del "cambio climático y la producción agropecuaria", la FARM reiteró su rechazo por el tratamiento que el sector agropecuario está recibiendo por los organismos oficiales competentes en el tema (Convención de la Partes de las Naciones Unidas; FAO), del que se le acusa como uno de los principales sectores causante de contribuir al efecto invernadero.

Por otro lado, desde la FARM expresaron su interés en el desarrollo de "obras de infraestructura" de los países miembros en lo relativo a energía, vías de comunicación, recursos hídricos, puertos, etc. En este sentido, les pareció oportuno plantear la necesidad de realizar estudios que permitan conocer las necesidades de la producción en la región y plantear las medidas necesarias para resolver las deficiencias en la infraestructura existentes y las posibilidades de complementación entre los países de la región. Aseguraron que una labor coordinada en este sentido ayudará al desarrollo político, económico y social de nuestros países, generando un mayor bienestar para nuestros pueblos.

Para finalizar, se trató el tema de "conservación del suelo y manejo del agua". Desde la Federación consideraron que el MERCOSUR Ampliado esta considerado la zona del continente con mayores posibilidades de crecimiento en la producción de alimentos, tanto para su propia población como para abastecer la demanda de un creciente mercado mundial; que cuenta para ello con abundante superficie de suelos a desarrollar y con numerosos ríos que lo atraviesan.

Es por ello que consideraron indispensable aplicar políticas que permitan a los productores controlar la erosión tanto hídrica como eólica de los suelos que observamos en distintas regiones. Asimismo, dijeron creer necesario la realización de obras hidráulicas que permitan mitigar las inundaciones, producir energía e incorporar grandes superficies de áreas con riego.