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El conflicto de Colombia, que dura más de medio siglo, ha desplazado de sus tierras a millones de personas, más de la mitad de ellas mujeres. Ahora estas campesinas apartadas de sus raíces piden al Estado una mayor protección.

Según datos oficiales, más 5 millones de personas en los últimos 25 años de conflicto tuvieron que emigrar dejando atrás todas sus posesiones. Es el caso de Cecilia, una campesina que durante años se ganaba la vida en Mapiripán, un pequeño pueblo agrícola situado en las entrañas de la geografía colombiana.

En 1997 esta localidad fue el escenario de una de las peores matanzas de la historia de Colombia protagonizada por los paramilitares.

“Mataron 49 personas, nosotros estábamos allí (….) fue mucha gente la que mataron”, relata Cecilia.

El pueblo quedó desolado y Cecilia, su marido y sus dos hijos tuvieron que emigrar. “Tuvimos que salir a la ciudad de Bogotá. Y aquí estuvimos un año y fue muy difícil porque en el campo vivíamos muy bien y llegar a la ciudad con dos hijos fue muy difícil”, recuerda.

Tras un año de miserias en Bogotá, decidieron volver al pueblo, pero al poco tiempo de regresar se desató una nueva ola la violencia. Y en esta ocasión las consecuencias serían aún más trágicas. El esposo de Cecilia fue asesinado, la guerrilla culpa de su homicidio a los paramilitares y viceversa.

La paz con justicia social es el consenso dominante en el foro de desarrollo integral que concluirá hoy aquí tras dos días de abordaje plural de un tema de múltiples aristas como el rescate y democratización de la tierra.

Con la participación de mil 200 representantes de la sociedad civil, este tema devino tesis de fondo común a los 16 sectores representativos del campo colombiano presentes en el evento, a partir de un diálogo generador de opiniones disímiles, de coincidencias y disensos, enriquecedores del debate.

Una de las ponencias de mayor impacto fue la de Olga Lucía Quintero, vocera de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat), y la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina (Anzorc), titulada La paz de los campesinos es la paz con justicia social.

Los organizadores del foro de desarrollo agrario integral invitaron a 1.200 representantes de la sociedad civil colombiana para que entre los próximos 17 y 19 diciembre formulen propuestas que enriquezcan el diálogo que mantienen en Cuba el Gobierno y las FARC.

Los representantes de la Oficina de las Naciones Unidas en Colombia, Bruno Moro, y del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz de la Universidad Nacional de Bogotá, Alejo Vargas, explicaron en una rueda de prensa los detalles del foro.

Vargas explicó que tanto la fecha como la cifra de convocados son un "mandato" de las partes, que les confiaron la organización del evento, al tiempo que garantizó que se velará por crear un ambiente de "pluralidad" y "respeto" por las opiniones ajenas.

"Es una oportunidad de un diálogo democrático para proveer insumos y propuestas que sean útiles a la mesa en su avance en el primer punto (de la agenda acordada), que es el desarrollo agrario integral con enfoque territorial y seis subtemas", cuya importancia resaltó Bruno para ponerle fin al conflicto armado.

Este foro agrario resulta del primer acuerdo alcanzado por los delegados del Gobierno y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en sus negociaciones de La Habana, y es uno de los mecanismos ideados para canalizar las propuestas y sentir de la sociedad civil junto con una página web.

El gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) invitaron este domingo a la celebración de un foro sobre política agraria en Bogotá (capital), lo que constituye el primer mecanismo de participación en el marco de los Diálogos de Paz que se adelantan en Cuba.

Las partes acordaron "poner en marcha el primer espacio de participación de la mesa de conversaciones, mediante la convocatoria del foro denominado Política de Desarrollo Agrario Integral (Enfoque Territorial)”, reza un comunicado difundido en La Habana.

Las primeras tres jornadas del diálogo iniciado por el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) estuvieron centradas en el tema agrario, cuestión que las partes consideran clave para poner fin a décadas de conflicto armado. Representantes del gabinete de Juan Manuel Santos y de la guerrilla instalaron el pasado lunes en el habanero Palacio de Convenciones una mesa de pláticas, que a partir de una agenda de cinco puntos busca trazar el camino para la paz en el país suramericano.

El programa acordado luego de seis meses de acercamiento exploratorio -también en esta capital- comienza por la política de desarrollo agrario integral, en sintonía con el peso que la cuestión de la tierra tiene en el surgimiento y profundización de las hostilidades.

Hasta el momento, la discreción pactada por las partes de cara a las conversaciones ha impedido acceder a detalles del diálogo que tienen a Cuba y Noruega como garantes, y a Venezuela y Chile en condición de acompañantes.