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Recuperación ocurriría en la mayoría de los países, pero sujeta cada vez más a factores climáticos y al comportamiento de la demanda internacional.

 

Las expectativas para el 2010 apuntan a una recuperación importante en la producción agrícola de la mayoría de los países de la Región, pero sujeta cada vez más a factores climáticos y al comportamiento de la demanda internacional (afectada aún por la recesión), y no tanto a los precios internacionales, señala un documento elaborado por la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, la Comisión Económica para América latina (CEPAL) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

El documento conjunto, "Perspectivas de la Agricultura y el Desarrollo Rural en las Américas; una mirada a América Latina y el Caribe 2010", es presentado a los países miembros de la FAO durante la 31ª Conferencia Regional de la Organización, que se lleva a cabo del 26 al 30 en Ciudad de Panamá.

"Ya comienzan a verse los primeros signos de recuperación económica, con incrementos en el comercio internacional en la región, especialmente exportaciones a países emergentes del continente asiático, y una reactivación de los mercados laborales," señaló sobre el contexto macroeconómico actual Salomón Salcedo, Oficial Principal de Políticas de la FAO.

El ritmo de recuperación de las economías desarrolladas y en desarrollo abre expectativas para que la agricultura de ALC recupere el dinamismo que se observó entre el 2000 y el 2007. Sin embargo, el desafío de fondo para América Latina y el Caribe es cómo consolidar la recuperación de la crisis en un desarrollo económico de mediano y largo plazo, precisó el Oficial.

La recuperación de la agricultura es importante frente al comportamiento observado por los indicadores de pobreza durante el 2008, los cuales mostraban que los efectos de la crisis económica habrían sido mayores en las áreas rurales, una tendencia que se habría incrementado durante el 2009 con la profundización de la crisis económica, destacó Adrián Rodríguez, oficial a cargo de la Unidad de desarrollo agrícola de la CEPAL.

"Con una visión integrada del medio rural y la agricultura, las políticas de desarrollo y fomento productivo tendrán el impacto socioeconómico esperado para contribuir a la recuperación económica y promover el desarrollo rural," señaló Salcedo.

Perspectivas para la agricultura regional

  • Agricultura: según una encuesta realizada para este informe, la producción agrícola aumentó durante el 2009 en 24 de los 34 países que se encuestaron, se contrajo en 7 de ellos y se estancó en 3.

"Aunque a finales del 2008 se presentó una reducción importante en los precios internacionales de las materias primas agrícolas, a lo largo del año 2009 la producción agrícola tuvo un buen desempeño en la mayoría de los países de la Región gracias a las políticas contra cíclicas aplicadas, a una ligera recuperación en los precios y a las buenas perspectivas de crecimiento, sobre todo de las economías en desarrollo", expresó Rafael Trejos, especialista del IICA.

Producto de la mayor demanda por materias primas, especialmente de parte de las economías asiáticas, se esperan precios relativamente más altos y más volátiles a los de la década pasada en el mediano plazo.

  • Ganadería: el informe destaca que el sector ganadero en la Región ha crecido cerca de un 4% anual en los últimos años, el doble del promedio mundial. Sin embargo, enfatiza varios retos a los cuales responder, en particular la atención de los problemas ambientales y el apoyo a los pequeños agricultores, para hacerle frente a la ampliación de las oportunidades de mercado y la satisfacción de la creciente demanda mundial.

"La tecnología para aumentar la productividad sin degradar la tierra existe, pero la tasa de adopción es baja porque en muchos países no existen políticas para facilitar la inversión en el sector ganadero," precisó Salcedo.

  • Pesca y acuicultura: la pesca de captura industrial y artesanal en la Región ya alcanzó o sobrepasó los niveles máximos de producción sostenible de las principales especies. Por lo mismo, no se espera en el futuro cercano aumentos en sus capturas.

La acuicultura, por su parte, mantiene su potencial para satisfacer la creciente demanda de productos pesqueros, la cual se concentra en países como Chile, Brasil, Ecuador y México, y en especies como salmones, camarones, tilapias y carpas.

"Pero se requiere, para fortalecer las instituciones del sector, los sistemas de información, la investigación y la fiscalización y protección de los ecosistemas y sus recursos," precisó Salcedo.

  • Bosques: el documento conjunto señala que se requiere fortalecer las políticas y las instituciones forestales, para que el sector tenga mejores posibilidades de aportar en la lucha contra el cambio climático y la pobreza rural, además de beneficiarse de las nuevas iniciativas y mecanismos financieros que buscan detener la deforestación y estimular la conservación de la biodiversidad.

Conferencia Regional de la FAO
Las perspectivas de la agricultura para la Región será uno de los temas que serán debatidos en la 31ª Conferencia Regional de FAO. El encuentro, que se realizará del 26 al 30 de abril en la Ciudad de Panamá, es una de las instancias del cuerpo estatutario de la FAO y contará con la participación de delegaciones de alto nivel de todos los países miembros de la FAO en América Latina y el Caribe.

Los problemas de los arroceros parece que nunca acabarán. El Gobierno les disminuyó los recursos con destino al incentivo de almacenamiento, amén de  que se les viene una masiva importación del grano.

La Federación de Arroceros y sus agremiados de la Mojana harán una manifestación el próximo 27 de abril con el fin de rechazar el fallo de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), que obliga a Colombia a importar arroz desde Ecuador y Perú.
Francisco Navarro y Robert Martínez Monroy dieron a conocer que el sitio de encuentro para esta protesta será en la carretera El Viajano - Montería, Córdoba.
Indicaron que en esta parte del departamento vecino se congregarán arroceros de la Mojana sucreña, del Sur de Bolívar, Bajo Cauca Antioqueño y Galeras.
Por su parte, el gobernador (e) Luis Arrieta Cervera manifestó su desacuerdo con las declaraciones del ministro de Agricultura Andrés Fernández, donde indica que "se permitirá la importación de arroz en junio y julio".
Arrieta explicó que esta noticia es muy preocupante para el gremio arrocero sucreño, dado que en julio es cuando comienza la cosecha del grano en la Mojana y el San Jorge.

 Habrá sobreoferta
Según el Gobernador la importación permitirá una sobreoferta del producto y por ende la caída de los precios al agricultor.
"En estas condiciones la ruina del sector arrocero es inminente, dado que los agricultores del grano vienen con tres pérdidas consecutivas. En el año 2007 y 2008 ocasionadas por las inundaciones y en el 2009 ocasionadas por el Fenómeno de El Niño. Ahora otra pérdida a causa de la importación sería insostenible, por lo que los agricultores tienen muchas  deudas acumuladas", agregó.
Los arroceros colombianos le están solicitando al Gobierno Nacional aplicar el artículo 97 del acuerdo que se realizó en Cartagena, Bolívar, que manifiesta que "el Estado es autónomo para evitar las importaciones, siempre y cuando haya sobreabastecimiento de un producto en el país o cuando estas importaciones generen un problema de carácter social", como la que se puede generar si autorizan las importaciones del grano.
Por otro lado, algo que también preocupa a los agricultores es el tema relacionado con el incentivo que se les brinda por el almacenamiento del grano. Este año solo se le asignaron 14 mil millones de pesos para cubrir todo el país, mientras que el año anterior se le asignaron 35 mil millones de pesos.
El Ministro de Agricultura, en recientes declaraciones a EL MERIDIANO de Sucre, había manifestado  que teniendo en cuenta el fallo emitido por el alto tribunal de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), donde autorizaba a Perú para ingresar arroz a Colombia, no se podía hacer casi nada y había que cumplir para que no sancionaran al país con medidas mucho más drásticas.

 

Los países integrantes del ALBA, Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, estudian una gama de proyectos de gran interés en la rama alimentaria, en lo que se interpreta como una alternativa a los crecientes precios de esos renglones en el mercado internacional.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, anunció recientemente la Grannacional Cacao del ALBA, una iniciativa delimitada por el afán de potenciar el desarrollo agrícola y agroindustrial, así como la distribución de productos entre los miembros.

El ALBA, integrado por Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas y Venezuela aprobó en Caracas en enero pasado el documento jurídico para la creación de la empresa grannacional de Alimentos.

ALBA Alimentos es una entidad grannacional, o sea, alejada del mercantilismo al uso de las transnacionales, dirigida a garantizar el suministro de semillas, fertilizantes, aperos de labranza, medios para el riego y bioplaguicidas, entre otros elementos.

La diversidad de aportes ayudará a paliar graves insuficiencias en la agricultura actual, sobre todo del Sur empobrecido, y además representará un acierto inédito, ante su alcance social y por su posible incidencia en la ansiada ruptura del esquema capitalista de dominación.

El proyecto ALBA Alimentos sólo necesita de la aprobación de los jefes de Estado de los países integrantes del ALBA en su próxima cumbre en Caracas.

Como parte de sus múltiples aciertos, el bloque solidario creado en el 2004 por los líderes de Cuba, Fidel Castro, y de Venezuela, Hugo Chávez, perfiló la grannacional alimentos a fin de incrementar a corto y mediano plazos la producción de esos renglones de consumo.

Además del previsto desarrollo rural armónico de los países miembros, es justo consignar que en el seno del ALBA se han aprobado otros tratados y proyectos grannacionales.

Son los casos referidos al comercio justo, concretados en empresas como la de suministros industriales, importaciones y exportaciones, así como centros de adiestramiento para optimizar la capacidad productiva y la innovación tecnológica.

En el ámbito específico de las iniciativas en materia de alimentos, los planes del ALBA adquieren importancia crucial.

Es oportuno recordar el aumento del número de personas desnutridas en el planeta, por encima de los mil millones, y cómo la crisis económica internacional arrastró a 105 millones más a ensanchar el número de desnutridos.

No por casualidad, la FAO, Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, valora de estratégico la inversión en los cultivos y solicita para tal empeño del Norte industrializado un monto mayor a los 44 000 millones de dólares.

El ALBA, integrado por naciones pobres, hace lo posible por mitigar problemas alimentarios que también le atañen y por fortuna apela a modalidades de cooperación ajenas al despiadado afán de lucro, común a estos tiempos en el comercio internacional

Ecofondo recoge las iniciativas y experiencias de comunidades campesinas que buscan la defensa de la alimentación, la concientización y el desarrollo de propuestas en torno a la soberanía alimentaria.

El viernes 26 de marzo de 2010 se realizó simultáneamente en varias regiones del país un encuentro denominado Campaña Nacional de Soberanía Alimentaria, Seguridad y Autonomía, creada por una red de organizaciones de todo el país. Ecofondo recoge todas estas iniciativas y experiencias de comunidades campesinas, indígenas, afrocolombianos, y comunidad en general que busca la defensa de la alimentación, la concientización y el desarrollo de propuestas en torno a la soberanía alimentaria.

Este encuentro simultaneo llevado a cabo en la Amazonia, Antioquia, el Viejo Caldas, Cundinamarca, Cauca, Nariño, Putumayo, Boyacá, Chocó, Magdalena, Sabana Grande, el Caribe, Orinoquia, Tolima, Huila, Valle y el Norte del Cauca. Se enfocó en el intercambio de experiencias que surgen alrededor de soberanía alimentaria como eje central; temas como gestión ambiental, que hace referencia a las causas de las crisis alimentarias; políticas públicas que pretendan dar capacidades a los pueblos para definir y redefinir sus propias políticas agrarias; así como iniciativas de agricultura urbana y rural, reservas de semillas, prácticas agroecológicas, producción y comercialización de productos generados desde estas propuestas que materialicen la soberanía alimentaria.

En esta campaña, las organizaciones hacen una importante diferenciación en cuanto a las nociones sobre la alimentación poblacional. Por un lado se habla de seguridad alimentaria a la cual se la hacen duras criticas, pues manifiestan que este término legitima políticas públicas de asistencialismo, que no cuestionan las causas de las crisis de alimentación en el mundo, las cadenas de producción, comercialización y distribución de los productos manufacturados e industrializados. El termino soberanía alimentaria para los pueblos es definido como el derecho de los pueblos a decidir cómo y cuándo se produce y qué se consume. Implica necesariamente la defensa del derecho a la alimentación, a ejercer el control sobre los medios de producción (tierra, territorio, agua, semillas..) que democraticen en términos reales la producción y distribución de los alimentos.

Desde el 2008 cuando surge esta campaña, se ha realizado un diagnostico sobre la situación de alimentación en Colombia, en la cual se observan un alto incremento en la producción de agrocombustibles como la palma aceitera y la caña, lo que implica una disminución sustancial en la producción de alimentos para la población. De igual manera y según las cifras más recientes de la FAO, 12 de cada cien niños sufren de desnutrición, el 47% de las mujeres gestantes son anémicas, el 11% darán a luz a bebes con bajo peso, el 41% del total de los hogares manifiestan algún grado de inseguridad alimentaria.

Para el Ministerio de Agricultura la prioridad es incrementar la producción de agrocombustibles. Para tal objetivo se destinarán cerca 6,5 millones de hectáreas, de cuales ya están sembradas 200 mil de caña y 300 mil de palma aceitera. Para el 2017 se espera tener tres millones de hectáreas sembradas y para el 2019 cinco millones, lo que implicaría que de los 11 millones de pobladores rurales en Colombia seis millones vivirán de este tipo de cultivo.

Teniendo en cuenta estas cifras, la tarea para las organizaciones es la construcción de propuestas alternativas a estos modelos, iniciando con el intercambio de experiencias que ya existen en muchos rincones de país, la construcción de redes, de lazos que unan iniciativas conjuntas y aplicadas en las prácticas productivas alternativas a los modelos de agricultura industrializada y ahora dirigidas a alimentar la industria.

La campaña SALSA es, entonces, un encuentro de acciones conjuntas, de intercambio de saberes, de concientización colectiva que buscan y luchan por la soberanía alimentaria desde la autonomía de los pueblos, desde su derecho a decidir el futuro de la alimentación de los pueblos en el mundo. Por esta razón SALSA invita a participar a todos los sectores sociales, campesinos, estudiantes, académicos, padres y madres de familia, a que se sensibilicen frente a las problemáticas de alimentación en Colombia y el mundo, visibilicen las experiencias de economía campesina y agroecológica, y a construir políticas públicas que permitan acceder y democratizar estos procesos.

Más información: www.salsa.ecofondo.org.co y Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Se organizan, trabajan, atienden a sus hijos y esposos y, si les queda tiempo, descansan.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) denunció las desigualdades generalizadas entre hombres y mujeres con relación al acceso a la tierra. La entidad informó desde Roma que una nueva base de datos, puesta en marcha por la organización, detalla a esta situación, en 78 países, como una de las principales amenazas para el desarrollo rural.

"En casi todos, las mujeres se encuentran muy por detrás de los hombres en lo que respecta a la propiedad de las tierras de uso agrícola y el acceso a los ingresos que generan, a pesar de que ellas producen grandes cantidades de cultivos alimentarios y desempeñan un papel crucial para mantener y atender a sus familias", explicó la FAO.

La entidad arguyó que las principales causas de las diferencias en el derecho a la tierra por cuestión de género son las trabas que imponen las autoridades e instituciones tradicionales, las herencias y prácticas 'de hecho' y las discrepancias o lagunas en la jurisprudencia.

Así mismo, otra causa es la distancia entre los derechos compilados en las leyes y la práctica, pues en muchos casos, las constituciones nacionales admiten la igualdad entre hombres y mujeres para el acceso a la tierra, pero la realidad cotidiana es muy diferente.

"A menudo, estos derechos están amenazados por leyes que entran en conflicto o antiguas prácticas tradicionales e institucionales que asignan los títulos de propiedad y las herencias a los varones", anotó.

Con la creación de la base de datos, la FAO pretende proporcionar a los encargados de formular las políticas y otros usuarios un panorama más claro de los principales factores sociales, económicos, políticos y culturales que afectan al acceso a la tierra y el que las mujeres puedan ejercer sus derechos sobre ella.

En su análisis sobre Colombia, la base de datos destaca que las mujeres constituyen el 49 por ciento de la población rural y participa cada vez más en la transformación de alimentos y la producción de artesanías.

En la producción de flores de exportación las mujeres constituyen el 80 por ciento de la fuerza laboral, mientras que su participación en la agricultura está subestimada en las estadísticas, pues el 3,3 por ciento de las trabajadoras agrícolas son consideradas ayudantes.

Una característica particular del trabajo femenino rural son los  bajos ingresos, ya que 65,2 por ciento recibe pago en dinero, 10,9 por ciento recibe pago en dinero y especie y al 23,6 por ciento de ellas no les pagan o reciben algo en especie.

En cuanto a la producción pecuaria, la cría y el cuidado del ganado, y diversas especies menores es una actividad que tradicionalmente realiza la mujer. En las zonas de ganadería extensiva, los Llanos Orientales y el Caribe, la actividad síi es realizada en su totalidad por hombres.

Concluye la FAO que la situación de violencia afecta en forma más intensa a la mujer rural desplazada, que ha debido asumir la jefatura del hogar y se ha visto privada de la propiedad de la tierra.

Mano de obra en el agro

De acuerdo con la base de datos de la FAO, estos son algunos datos de las mujeres rurales colombianas.

  • 49 por ciento de la población rural lo constituyen las mujeres.
  • 80 por ciento de la fuerza laboral de los cultivos de flores del país está en manos de ellas.
  • 31,3 por ciento de lastrabajadoras agrícolas son consideradas ayudantes familiares, sin salario.
  • 7,8 por ciento de las mujeres rurales mayores de 35 años se encuentran en el nivel de analfabetismo, índice que disminuye entre las más jóvenes (5 por ciento).
  • 40 por ciento de las mujeres rurales tenían empleo en el año 2005. Las mujeres rurales participan estructuralmente en el mercado pero gran parte del trabajo que realizan no es visible o es considerado secundario.
  • 51 por ciento del sector comercio está manejado por mujeres, dedicadas a la comercialización primaria de productos como granos, frutas, vegetales frescos, carne y leche.