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Ante nuevas amenazas de incremento de los precios de los alimentos y con la presidencia del G20, Francia pondera mayor protagonismo de la FAO y parece inclinada a respaldar la candidatura de España a su dirección.

  Fuentes diplomáticas consultadas por Prensa Latina señalaron que en el umbral de la visita a París del jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, todo indica que se hablará del tema de la FAO y de Miguel Angel Moratinos.

Moratinos, quien fuera ministro de Exteriores de Zapatero hasta hace poco, ya oficializó su candidatura en Roma para asumir las riendas de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en junio próximo.

Sin embargo, por ahora no hay un pronunciamiento claro de la Unión Europea al respecto y el asunto plantea un dilema dentro del propio Grupo de los 20 (G20), ante la alternativa de otro aspirante, el brasileño José Graziano da Silva.

Da Silva es responsable del exitoso programa Fome Zero (Hambre cero) de Brasil, y fue ministro de Seguridad Alimentaria con Luiz Inacio Lula da Silva.

A todas luces, empero, la figura de Moratinos satisface a Francia que intentará desde el G20 dinamizar el papel de las FAO cuando por ejemplo, los precios del trigo comienzan a escalar peligrosos niveles.

El trigo y también el azúcar se convirtieron en elementos de protestas y discordias en Túnez, Argelia y el norte de África en general, ante el alza de los precios y problemas en la producción.

Analistas europeos comentario que en particular el trigo pasa por una situación bastante delicada y algún problema climático pudiera disparar sensiblemente su cotización en el mercado internacional.

Una larga carrera diplomática y prestigio internacional son las mejores credenciales de Moratinos. En Roma declaró que se trata de un enorme reto pero "es una necesidad perentoria de la humanidad ganarle la batalla al hambre. No es una utopía".

"Cancún me deprime un poco". Así se ha referido Al Gore, ex vicepresidente de Estados Unidos y uno de los máximos exponentes de la lucha contra el cambio climático, a la Cumbre contra el Cambio Climático (COP16) que empieza hoy en esta ciudad mexicana y que se celebrará hasta el próximo 10 de diciembre.

Pueblos y organizaciones de México decidieron formar una Mesa Nacional Indígena sobre Cambio Climático y expusieron su posición frente al cambio climático y la Conferencia de las Partes Nº 16.

 

La FAO informó que el 75 por ciento de la diversidad agrícola se perdió entre 1900 y 2000 y un 22 por ciento de "parientes silvestres" de cultivos como el cacahuate, la papa y el frijol desaparecerán para 2055 por el cambio climático. 

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) presentó su "Segundo Informe del estado de los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura en el mundo", en el que alertó sobre la amenaza climática en los cultivos.

El organismo indicó que la diversidad genética de las plantas que cultivamos, que nos sirven de alimento, y sus "parientes silvestres" podrían perderse para siempre.

Pronosticó que entre 16 y 22 por ciento de los "parientes silvestres" de cultivos alimentarios como el cacahuete, la papa y el fríjol desaparecerán para 2055 a causa del cambio climático.

El informe advirtió que la pérdida de biodiversidad tendrá un gran impacto en la capacidad de la humanidad para alimentar a los nueve mil millones de personas que seremos en 2050, con los más pobres del mundo entre los más afectados.

La FAO señaló que el cambio climático y la creciente inseguridad alimentaría son grandes desafíos para los sistemas agrícolas del mundo, desafíos que no pueden afrontarse sin la recolección, preservación y uso sostenible de los recursos fitogenéticos.

"Incrementar el uso sostenible de la diversidad vegetal podría ser la clave para hacer frente a las dificultades de los recursos genéticos en la agricultura", enfatizó el director general de la FAO, Jacques Diouf.

"Existen miles de variedades silvestres de cultivos que deben ser recolectadas, estudiadas y documentadas porque esconden secretos genéticos que les permiten resistir al calor, la sequía, la salinidad, las inundaciones y las plagas", agregó.

El informe de la FAO subrayó que el 50 por ciento del incremento en el rendimiento de los cultivos en años recientes se deriva de las nuevas variedades de semillas. El riego y los fertilizantes son responsables del restante 50 por ciento.

Un buen ejemplo reciente es la variedad de arroz de maduración rápida New Rice for África (NERICA), que ha transformado las economías locales en diversas partes de África.

Destacó que han pasado 12 años desde que se publicó el "Primer Informe del estado de los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura en el mundo", y durante ese tiempo el panorama alimentario a nivel internacional ha cambiado en forma drástica.

El hambre se ha reducido en algunos países, pero ha aumentado en otros. Los precios del combustible y de los alimentos se han incrementado en forma notable.

La globalización se ha extendido y profundizado, y las importaciones de alimentos baratos en algunos países amenazan la riqueza de la diversidad local.

Aunque el informe no intenta cuantificar la pérdida de biodiversidad, calcula que 75 por ciento de la diversidad agrícola se perdió entre 1900 y 2000.

Tan sólo cinco variedades de arroz suministran en la actualidad el 95 por ciento del total de la cosecha en los principales países arroceros.

La FAO señaló que en los últimos 12 años los bancos de genes han visto aumentar su número y tamaño. Existen cerca de mil 750 bancos de genes en todo el mundo, unos 130 de ellos contienen más de 10 mil adquisiciones.

En 2008 se inauguró en Noruega la gran reserva de la diversidad agrícola mundial, el Depósito Mundial de Semillas de Svalbald.

Del total de 7.4 millones de muestras conservadas en el mundo, los bancos de genes de los gobiernos nacionales conservan 6.6 millones, un 45 por ciento de las cuales se encuentra en tan sólo siete países, frente a las 12 naciones que había en 1996.

El encarecimiento de los alimentos en los próximos años aumentará el hambre en América Latina, alertó hoy el último informe de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

  La situación descrita confirma que la recesión incrementó de 47 a 52,5 millones las personas desnutridas entre en 2010, situación que empeorará en Centroamérica, y aunque representa una disminución en relación con 2006 aún es insuficiente.

El representante regional de la FAO, José Graziano, significó que la reversión del hambre en Latinoamérica es importante, porque era la única zona a nivel mundial que iba en camino de erradicarla.

Para la FAO, el aumento de los precios internacionales de los alimentos a partir de 2006 y la crisis financiera y económica en 2009 son las principales causas de la malnutrición en los últimos años.

Graciano explicó que aunque América Latina estaba mejor preparada para afrontarla, la recesión fue más profunda de lo inicialmente previsto con graves consecuencias en el empleo y en los ingresos de los hogares más vulnerables, lo que prolongó la crisis alimentaria.

Precisó que si bien se trabaja para reducir el hambre continuará un nivel elevado de desnutrición, menor en la parte sur donde hay países con mayor crecimiento económico.

De acuerdo con el informe la inestabilidad, y en momentos estancamiento, de la recuperación en Estados Unidos y Europa, golpeará más a las naciones latinoamericanas vinculadas a esas economías y que tienen escasos fondos para impulsar políticas sociales.

Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, donde entre cinco y dos de cada 10 personas están mal nutridas, encararán la situación social y financiera más compleja de la región, señaló el documento.

El texto, publicado hoy, indicó que después de registrarse en 2009 una cifra de un billón (millón de millones) de personas con hambre en el mundo, el número descendería este año a 925 mil.